Programa una mente extraordinaria

Curso de Programación Neurolingüística.

Tu mente ha sido programada para el fracaso. Asimilamos las indicaciones de otras personas como
información propia, nos han convencido que no lograríamos nada, que éramos inutiles e incapaces.

Cuando despiertas por la mañana tienes el menú del día, es el momento en que decidirás cómo
quieres que sea tu día. La programación neurolingüística es una herramienta contundente que te
ayudará a tener un buen día todos los días. Prepara tu mente para el éxito, recuerda que eres o te
convertirás en lo que pienses la mayor del parte del día

Muchas mujeres no saben qué quieren de la vida, y no solo eso, no se sienten capaces de lograr nada,
ignoran sus talentos y facultades y por ese motivo es que nunca planean hacia adelante. Y caen en una
depresión que no alcanzan a comprender, la respuesta es simple: tu mente te está pidiendo que desarrolles
ese don innato que permanece encerrado dentro de ti!!

Aprende a que tu cerebro trabaje para ti y no en tu contra. Con los métodos que te enseñamos en este
curso desarrollarás ese potencial que yace dentro de ti y que está esperando a ser utilizado, descubrirás
tus talentos ocultos y podrás ser capaz de lo que nunca creíste que podías ser.

El mundo es como tú quieres que sea, la realidad es lo que tú decidas. La genialidad es
autootorgada y la mediocridad autoinfligida.

Tú puedes programar tu mente para alcanzar tus máximos objetivos. Siembra un pensamiento,
cosecha una acción. Siembra una acción, cosecha un hábito. Siembra un hábito, cosecha un
caracter. Siembra un caracter, cosecha un destino.

Comunicación neurolingüística

El enlace entre la comunicación y nuestra mente, la relación que esto supone a nuestro cuerpo y comportamiento, es en síntesis la programación. El hemisferio izquierdo controla el lenguaje, razonamiento lógico, la capacidad matemática, el análisis y el sentido crítico, las representaciones lógicas, semánticas y fonéticas. Este hemisferio maneja también el pensamiento lineal y secuencial, el hemisferio derecho controla la creatividad, la fantasía y la imaginación, la capacidad de anticipación, la intuición, la experiencia emocional y la sugestión.

La lingüística: cuando hablamos tenemos dos estructuras en las palabras, lo que decimos es la estructura superficial y lo que queremos decir que es la estructura profunda.

La programación neurolingüística es la aptitud de producir programas de comportamiento, basados en lo que pensamos y expresados por nuestro lenguaje. La PNL se refiere a la comprensión de nuestro propio pensamiento y de los procesos mentales que conducen a cierto tipo de pensamientos que poseemos y a como cada uno de estos pensamientos condicionan nuestro comportamiento.

La PNL proporciona las herramientas para conocer y determinar la concepción de los estados mentales a través de nuestros pensamientos automáticos o espontáneos. La PNL tiene un sistema para detectar los patrones mentales que emplea el cerebro para obtener los resultados que selecciona, a esto se lo denomina modelar y permite distinguir la secuencia de ideas y conductas que le posibilitan a un individuo alcanzar objetivos.


¿Qué es la PNL?

Se refiere en realidad a tres conformaciones, “neuro” significa que nuestro comportamiento proviene de procesos neurológicos ligados a percepciones sensoriales. La otra conformación es la “lingüística” que trata del lenguaje que es la forma que utilizamos para comunicarnos, para ordenar nuestros pensamientos y conductas. Y “programación” se refiere a los programas de comportamientos que elegimos para ordenar una secuencia de ideas y acciones a realizar. Para esto es necesario tener:

Claridad de objetivos

Agudeza perceptiva

Flexibilidad de conducta

La claridad de objetivos es el conocimiento de los resultados que se esperan obtener. La agudeza perceptiva supone diferenciar y apreciar si el programa de comportamiento que aplicamos dará los resultados que esperamos. Y por último la flexibilidad de conducta nos otorga varias opciones para llegar más satisfactoriamente al objetivo. Esto implica tener la facultad de cambiar un comportamiento por otro si este no está dando resultados.

El primer aspecto de la PNL se llama la presuposición: Lo que Richard Bandler y John Grinder expresaban era que existía una diferencia entre el mundo y nuestra percepción de él.

  • El mapa no es el territorio. Ningún mapa refleja la realidad en una forma exacta.
  • Mente y cuerpo son parte del mismo sistema y se influyen mutuamente.
  • En un sistema, el elemento de mayor flexibilidad es el que domina dicho sistema.
  • Cada comportamiento adaptativo es producto del equilibrio que necesita el sistema.
  • Cuando las personas toman decisiones lo hacen de acuerdo al mapa que manejan, las elecciones que hacen son en realidad las mejores elecciones que pueden hacer.
  • No existe el fracaso sino los resultados que otorgan un nuevo conocimiento.
  • Las personas tienen los recursos necesarios para producir cambios.
  • Toda tarea puede ser aprendida o concretada si se divide en pequeñas porciones.
  • Cada comportamiento puede servir en algún contexto.
  • El efecto de la comunicación depende de la flexibilidad de la comunicación. Si algo no funciona se prueba hacer otra cosa.

Cuando hablamos de que el mapa no es el territorio habla también de nuestro lenguaje, las palabras no son los objetos que describen. Alfred Korzybski decía que en realidad los seres humanos somos criaturas semánticas que hacen abstracciones del mundo y las decodifican a través de símbolos tales cómo palabras, imágenes, sonidos, sensaciones, ideas y demás. Todos estos símbolos son nuestra realidad. Esta semántica interfiere en los procesos del sistema nervioso, ya que para procesar esa información dentro de nuestro cerebro y crear la representación interna de ese símbolo utiliza la visualización, imaginación, etc.

Estos símbolos y más que nada la interpretación que hagamos de ellos, puede afectar directamente no solo nuestro entorno, que es el producto de esa interpretación, sino también nuestro interior, que es lo que esa interpretación genera en nosotros.

El lenguaje representa nuestra más alta función neurológica, cualquiera sea el idioma, todo lenguaje involucra reacciones semánticas interconectadas automáticamente. Quien haya aprendido a hablar más de un idioma correctamente se podrá percatar de cómo cambia su percepción de sí mismo y del mundo en cuanto pasa de un idioma a otro.

Casi todos los logros que pueda hacer un ser humano, tiene su origen en la habilidad de comunicar en forma clara el mapa que se tiene sobre el territorio. De acuerdo a la interpretación semántica que hagamos del mundo es que podemos vivir en un mundo que nos llene de limitaciones, tanto como en uno lleno de posibilidades.

Canales de comunicación

Verbal: se refiere a la manera que hablamos, la elección de palabras que hacemos, la conjugación de las frases etc.

Gestual: la expresión del cuerpo, la postura, los ademanes, todo lo que se manifiesta corporalmente.

Manera de ocupar el espacio: las distancias o proximidades que establecemos con las personas.

Colores: la vibración de cada color indica cómo se siente la persona.

Sonido: la música que le ponemos a las palabras las tonalidades que utilizamos, el énfasis en cada palabra indica lo que esa palabra quiere decir en realidad.

Lenguaje ostio-muscular: todo está escrito en el cuerpo, la profesión, las preferencias, los argumentos corporales dicen todo de nuestros actos.

Escritura y dibujo: cada persona tiene una firma, una manera peculiar de expresarse a través de la gráfica.

La PNL tiene la característica de ayudar al ser humano a crecer, trayendo como resultado una mejor calidad de vida.

Presenta un enfoque práctico y poderoso para lograr cambios personales debido a que posee una serie de técnicas que se asocian entre sí para lograr la conducta que se quiere adquirir.

Es una herramienta de comunicación, ya que se puede dirigir al cerebro para lograr resultados óptimos.

Es un modelado de la excelencia, cada resultado se obtiene por un comportamiento adecuado, y ese comportamiento deriva exclusivamente de nuestra programación.

La programación neurolingüística se trata de lo que le decimos a nuestra mente, de lo que la convencemos de lo que somos o deberíamos ser, recordemos a Russel que decía que “la genialidad es autootorgada y la mediocridad autoinflingida”.

ANCLAJE

Los anclajes son el método de interrelación más común que existe aunque no estemos conscientes de que las utilizamos tan solo.

Percibimos un aroma determinado y cuando lo evocamos, no solo apreciamos a qué corresponde ese olor determinado sino también donde estábamos cuando lo percibimos por primera vez y cómo nos sentíamos cuando lo hicimos.

El anclaje es la asociación automática entre un estímulo y la respuesta emocional. Anclaje es lo que me hace tener hambre en un momento determinado del día. Es lo que me hace emocionar cuando oigo una canción, es lo que hace que un cierto olor me transporte a otro momento y me evoque las sensaciones.

Los hábitos también se rigen por anclajes, por ejemplo hay personas que encienden un cigarrillo cada vez que tienen que iniciar una conversación.

Existen diferentes tipos de anclajes, negativos, positivos, conscientes e inconscientes, anclajes a la carta, analógicos, digitales, encadenados o apilados, fisiológicos o cognitivos y autoanclajes. También podemos programar anclajes, neutralizar anclajes negativos, crear anclajes positivos o colapsar anclajes.

La ansiedad es un recurso natural que se activa en el momento que nuestro cerebro considera que existe un peligro real para conservar la vida. Estos síntomas realizan una respuesta inmediata en nuestro sistema nervioso para que podamos permanecer vivos. Sudoración, taquicardia, el estómago se crispa, se segrega adrenalina para emprender una acción vigorosa, la sangre fluye a las extremidades por si tenemos que huir, se activa el sistema “huye o pelea” donde se paraliza el cuerpo para que en esos segundos el cerebro determine si es más adecuado huir o pelear.

Pero ¿qué sucede cuando el cerebro codifica algo neutral como algún peligro real? Este envía la misma información y el cuerpo genera los mismos síntomas. Y ya sea una respuesta a un estímulo real o imaginario el cerebro enviará las mismas señales. Esta característica del cerebro hace que podamos crear anclajes, si condicionamos a nuestra mente para que envíe ciertas señales ante un estímulo determinado conseguiremos que lo haga siempre. Lo que ocurre es que el cerebro tiende a asociar, y si tenemos anclajes negativos estacionados en nuestra mente, ésta reaccionará con el tiempo de la misma manera ante estímulos similares en forma, significado o simbolismo.


La conducta

Conocer a las personas y a nosotros mismos

La conducta es una unidad en sí, producto de una persona única e irrepetible. Todos los pensamientos o deseos no son pensamientos o deseos en sí, sino que todos los procesos psicológicos están referidos a algo que está afuera, tienden a algo, son buscadores de objetos u objetivos, por eso cuando alguien contempla, o simplemente piensa, debemos entender que se está dirigiendo mentalmente hacia el exterior. Dado el principio de parsimonia de Lloyd Morgan que dice: “Los hechos han de explicarse por las leyes más simples que puedan explicarlos”. Los actos siempre tienden “a” y provienen “de”. Por lo general los actos tienden a objetos o finalidades y provienen de situaciones (malestares y deseos). El sujeto tiene la posibilidad de seleccionar ciertos comportamientos en lugar de otros. Si hacemos algo, no basta como explicación suponer que un estímulo desencadenó nuestra respuesta, sino que tenemos intenciones y cogniciones. Supongamos una rata colocada en un laberinto a fin de que aprenda a llegar a la meta, al principio se mueve de forma azarosa y llega a la meta, cuando la vayamos colocando nuevamente, llegará cada vez con mayor facilidad. Podría explicarse que, por condicionamiento, comer es necesario para la rata, pero cómo explicar que la rata opte por moverse en lugar de quedarse quieta. La explicación dada por Schopenhauer acerca de que el movimiento es impulsado por el dolor, sería válida para este caso. Sabemos que los hechos más simples por lo general vienen precedidos de miles de acontecimientos complejos elaborados durante un proceso de selección de millones de años de evolución. Sin embargo podemos establecer patrones de comportamientos desde iniciativas menos antiguas que las grabadas en el código genético de la especie, elaborado durante un periodo enorme de tiempo. Cuando oímos a una persona hablar, primero debemos averiguar por qué selecciona hablar en lugar de callarse. Debemos intentar vislumbrar qué significa para esa persona lo que está diciendo, más que diagnosticar, hacer una evaluación o emitir un juicio. Cuando alguien dice algo solemos pensar: “está en lo correcto”, “es una estupidez” o “es mentira”. Pero nunca nos detenemos a dilucidar por qué dice lo que dice, qué siente al respecto, qué intenta decir… Al intentar comprender lo que cada persona está sintiendo en cada momento, nos adentramos a una forma de comunicación conocida como lenguaje corporal. Un ejemplo claro se da durante la secuencia del saludo, dicha acción inevitablemente termina con un movimiento de retroceso y, la forma en que este se concreta, puede hablarnos del tipo de cordialidad que existe entre las personas involucradas, si giran y se dan vuelta luego de saludarse, si permanecen enfrentados o si solo uno de ellos permanece de frente. Cuando nos rascamos en público, difícilmente sea porque nos pique algo, y la serie de gestos que realizamos para tratar de mejorar nuestro aspecto, realmente no persiguen ese fin, alguna tensión interna que no tiene otra salida posible en ese momento se está desenlazando en nuestro interior, tal como indica Flora Davis.

Tocarse la barbilla es un gesto de duda, de reflexión. Durante una negociación significa que la persona está a punto de tomar una decisión. Poner las manos detrás de la cabeza cuando se está sentado, es un gesto de confianza en uno mismo. Por otro lado, las manos tomadas detrás de la espalda son un gesto de arrogancia.

Las manos en los bolsillos con los pulgares hacia afuera, son signo de que la persona está tratando de disimular que se siente superior, si balancea los pies al mismo tiempo y levanta el metatarso hacia arriba, nos indica cuán alto se siente con respecto a nosotros. Las manos en las caderas indican que ya están listos para emprender la acción. No siempre la persona que no te mira a los ojos cuando habla está mintiendo, a veces suele suceder que dice la verdad, pero no tiene la suficiente convicción en lo que está diciendo, y no porque no crea en sus palabras, sino porque no tiene la suficiente confianza o seguridad en nada, ya sea interna o externamente.

Al intentar conocer a las personas, a veces caemos en errores frecuentes como el prejuicio. Tenemos catalogadas a ciertas personas de distintas maneras y nos olvidamos de la finalidad última que tiene este ejercicio, conocer a las personas nos ayuda a conocernos a nosotros mismos, si caemos en la descalificación fácil, con la misma energía aplicaremos esos conceptos sobre nosotros mismos. Por lo general las personas persiguen un solo objetivo: tratar de sentirse importantes. Decía Dale Carnegie: “Si usted me dice cómo satisface su deseo de ser importante le diré qué es usted. Eso es lo que determina su carácter. Es la cosa más significativa que hay en usted”.

PERSONALIDADES

Falret y Charcot decían que la primera vez que veían a un paciente, bastaba con un gesto, una palabra, un solo tic, para poder calificarlo, y que solamente una queja o un comentario, eran suficientes para determinar si se trataba de una persona melancólica, violenta, depresiva, compulsiva o lo que fuere. Afirmaban además que a la entrada en su consultorio, con solo apreciar el desfile o la apariencia de los sujetos, la incoordinación motora de uno o la actitud catatónica de otro, bastaba para clasificarlos en un grupo. Como estos dones fueron desarrollados por dos expertos con la constante práctica y poder de análisis, vamos a establecer una base para determinar el tipo de persona con que nos encontramos: “cada quien es una copia de sí mismo”. Manteniendo ese pensamiento podemos evaluar de manera más eficaz a cada individuo con los métodos que presentaremos a continuación.

De las primeras palabras y gestos debemos ver cómo un todo que engloba una personalidad, puede o no dilatarse de la opinión trivial. Es donde más se aprende acerca de su forma de ser, por eso es conveniente para saber qué tipo de persona está frente a nosotros, hacer una copia de sí misma e ir llenándola con lo que nos vaya entregando inconscientemente. Es decir, imaginémosla sin ninguna pertenencia, desnuda ante nosotros. Freud decía que lo que la persona hace a conciencia, responde a dos únicos impulsos: “El deseo de ser grandes y el deseo sexual”. El deseo de ser grandes, en realidad, es un deseo de “inmortalización”. Este impulso parte de un miedo original, el miedo a la muerte; dejar una obra por la que seamos recordados. Por lo que podríamos concluir en que la psiquis humana se conforma básicamente de estos dos factores que, en ese orden, son las principales causas de tabúes y conflictos. Cuando uno está creando, dibujando, tocando un instrumento, etcétera, está en realidad desplegando energía sexual y cuando proyecta, planifica o se traza metas, sólo está poniendo un obstáculo entre él y su muerte. ¿Por qué se debe planificar? Porque si no se tiene un proyecto, entonces el obstáculo desaparece y la muerte se presenta desnuda ante nosotros. Por lo tanto pensamos mucho en ella, nos angustiamos y nos deprimimos –en el fondo, toda tristeza se debe a la idea implícita de que nos moriremos algún día–; por eso la única solución a la depresión es una meta en la vida. Copiemos a esa persona, desnudémosla, saquémosla de contexto, despojémosla de todos los objetos que la rodean y que seguramente necesita, quitémosle sus distracciones, sus hobbies, talentos, profesión, etcétera, y dejémosle sólo su tiempo, es decir su edad… Ahora preguntémonos ¿quién es?, ¿qué quiere? o ¿qué quisiéramos nosotros si fuésemos ella? Nos daremos cuenta que así es mucho más fácil determinar a una persona. Miguel Ángel decía que esculpir era fácil, había que quitar lo que sobraba. Aquí ocurre exactamente lo mismo.

Los cuatro tipos de personalidades:

Sanguíneo:

El sanguíneo es una persona alegre, entusiasta, buena para improvisar, espontánea, animada; aunque suele ser inconstante, habladora por demás y muy confianzuda.

Colérico:

Es realizador, emprendedor, líder nato, dinámico, activo, trabajador, rápido para tomar decisiones, pero tiene la desventaja del carácter de patrón, exigente con él y con los demás, acelerado, nervioso y olvidadizo.

Flemático:

Es tranquilo, sereno, calmado, paciente, constante, analítico, detallista, le toma mucho tiempo tomar una decisión, por lo tanto es inseguro, muchas veces temeroso y hasta rencoroso.

Melancólico:

Es introvertido, pensador, talentoso, romántico. La desventaja es que es tímido, lento y perezoso y las emociones a veces le dominan.

Según la PNL existen tres tipos de personas:

Visuales:

postura algo rígida, movimientos hacia arriba, respiración superficial y rápida. Voz aguda de ritmo rápido entrecortado, palabras visuales.

Auditivos:

postura distendida, posición de escucha telefónica, respiración amplia, voz timbrada de ritmo medio, palabras auditivas.

Kinestésicos:

postura muy distendida, movimientos que acarician las palabras, respiración profunda y amplia, voz grave de ritmo lento con muchas pausas, referencia a las sensaciones en la elección de palabras.

Utilizamos diferentes palabras para describir nuestros pensamientos o emociones y según el tipo de palabras que utilicemos nos dirá que sistema representativo preferimos.

Tres personas leen el mismo libro:

La primera dice que el libro tiene un estilo brillante.

La segunda dice que el libro no le dice nada, que no opina como el autor.

Y la tercera que el libro le pareció denso, pero le ha gustado la manera en que toca cierto tema.

Los visuales basan su comportamiento dando prioridad a las cosas que se ven, es decir que necesitan el contacto directo con el rostro de la persona con la que están manteniendo comunicación. Hablan más rápido de lo que piensan y no les alcanzan las palabras para expresar todas las imágenes que tienen en la cabeza, por lo que no terminan una idea y pasan a otra. Al expresarse utilizan frases como: “Mira tal cosa…”, “fíjate en tal otra…” o “¿has visto qué?”; cuando no se los está mirando tienden a decir: “No me estás prestando atención”. Los visuales por lo general piensan en muchas cosas a la vez y hacen muchas cosas.

Los auditivos al contrario, basan su conducta en las cosas que se pueden oír, necesitan una comprobación auditiva en una conversación, es decir que no les incomoda estar dialogando con una persona que está en otra habitación siempre y cuando escuchen un “aha” o un “hm” y van a preguntar: “¿Me estás oyendo?”. Utilizan en su forma de expresarse palabras como “óyeme una cosa…” “escúchame tal otra…”. Piensan una cosa por vez, y no pasan a otra idea sin acabar la anterior. Son más lentos que los visuales y requieren más tiempo para meditar.

Los kinestésicos o kinésicos: Son los más profundos de todos, son los que necesitan en toda forma de comunicación un contacto físico; su comportamiento se basa en las emociones y sensaciones, suelen preguntar “¿cómo estás?” y utilizar palabras como “me siento de tal forma…” Tienen un mayor poder de concentración, pero irritan de manera contundente a los visuales y hasta a los auditivos, aunque son mejor comprendidos por estos últimos.

CANALES

Todos tenemos los tres diferentes tipos de canales aunque más desarrollados uno que otros, sin embargo el manejo y desarrollo de las tres experiencias nos otorgará un mejor funcionamiento y mayores logros en la vida.

El canal visual se puede desarrollar mediante dos técnicas efectivas, mirando un programa de tv sin el sonido y tratando de entender lo que dicen los personajes solo observando el lenguaje corporal y las imágenes o haciendo anclajes.

El canal auditivo cerrar los ojos y percibir todos los sonidos e imaginar el mundo que te rodea mediante la información auditiva.

El canal kinestésico se puede desarrollar simulando que somos ciegos.


MOTIVACIÓN

Automotivación:

La finalidad de la neurolingüística es la motivación interna, aprovechar el conocimiento del diálogo interno para direccionarlo en función de nuestros propósitos. El convencimiento que tengamos de nuestras capacidades se verá reflejado en nuestra mirada, en nuestros gestos, en lo poco tensos y relajados que nos encontraremos, en la manera en que caminemos, decididos y confiados, por lo tanto será mucho más fácil convencer a los demás de ello. La automotivación viene nada más que de una decisión propia, los problemas y la sensación de frustración, estarán presentes durante toda nuestra vida, solo nos diferencia la manera en que los afrontemos.

Comunicación con nosotros mismos:

Dile a tu mente todo el tiempo lo que quieres, y ella te mantendrá alerta, de este modo cuando se presente la oportunidad de conseguirlo, sepas reconocerla o mejor aún, te dará la respuesta de cómo conseguirlo.

Programa y planea de forma escrita y visual todo lo que quieres en la vida; objetivos, metas…

Anota cada una de las ideas que se te ocurran para lograr eso que deseas y trata de ponerlas en práctica lo antes posible, es decir ¡ya!

Aléjate de lo que te retrasaría de tu objetivo final o te impediría conseguirlo, de todo lo perjudicial, sobre todo de personas que en lugar de alentarte te distraen o subestiman.

Aunque piensen que estás loco, habla contigo mismo, convéncete de que puedes lograr lo que quieres, ensaya como reaccionarás cuando lo alcances, pálpalo como si ya lo tuvieras y planea que harás en adelante, es decir compórtate como si ya hubieses logrado lo que quieres lograr.

Nunca busques metas posibles o fáciles, tienes que tener metas diarias, semanales, mensuales, anuales y de por vida, pero lo más importante es establecer una meta imposible de alcanzar, imposibles a nivel discutible, a nivel de que no haya parámetros que las determinen, ejemplo: ser el mejor actor del mundo, es una meta imposible, ¿el mejor actor según quién? Es discutible por lo tanto siempre nos permite avanzar un poco más, porque nunca llegaremos a convencer a todo el planeta de que somos los mejores y eso nos mantendrá en actividad.

Levántate por la mañana de un salto de la cama y repítete a ti mismo lo maravilloso que será el día de hoy, ya que esa predisposición es lo que marca la diferencia entre tener un mal día y un buen día.

Cuando un trabajo te resulte desagradable, la mejor manera de llevarlo a cabo es imaginar que ya está hecho y el confort que te generará tenerlo terminado, o imaginar que otro tú lo hace por ti, que es él quien se fatiga realizándolo.

La programación que nos encadenó:

Nos programaron desde niños con que íbamos a ser unos perdedores, y que nunca lograríamos nada. Nos fueron marcando con barreras y limitaciones, por eso antes que nada, tenemos que desprogramar todas esas órdenes nefastas que nuestro subconsciente recibió durante tanto tiempo.

Así como nos programaron para que no logremos nada, ahora rebobinemos la cinta y recordemos: ¿quién fue el último que nos dijo que no íbamos a lograr nada? ¿Fue Brad Pitt? ¿Bill Gates? ¿Ronaldinho? ¿J. K. Rowling? Alguno de ellos nos dijo que no íbamos a lograr nada, seguramente no. El que nos dice que no vamos a lograr nada es un perdedor que no hizo nada de su vida y no cree que alguien pueda hacerlo, alguien que llegó, que triunfó, que se destacó, lo único que te va a decir es que: “sí, se puede”.

La imitación:

La imitación es considerada como el primer método de aprendizaje, como parte del proceso de identificación y se refiere, en este caso, a la aceptación del estímulo visual o quinestésico de otra persona. En casi todos los niños podemos identificar reacciones que son propias de sus padres. La imitación puede ser deliberada o inconsciente. Un equilibrista sobre una cuerda por ejemplo, los observadores en la platea se identifican emocionalmente con el equilibrista; actúan como si ellos estuviesen caminando sobre la cuerda; realizan sentados en su butaca los movimientos que evitarían la caída del equilibrista y el éxito del gimnasta es vivido como propio. Pero dado que la imitación es altamente perjudicial de acuerdo a quienes tenemos como modelos, deberemos comenzar a romper las cadenas de las que venimos sujetos hace tiempo. Por eso una pregunta elemental que debemos hacernos es ¿a quién estamos imitando? ¿De quién aprendimos esto? ¿Cómo quién queremos ser? ¿A quién deberíamos imitar?

El poder de la palabra hablada

Una vez leí que el Dalai Lama estaba dando una charla acerca del poder de la palabra positiva, en resumen, decía que para alcanzar nuestros objetivos teníamos que repetirnos día y noche que lo lograríamos y de esa manera nuestro interior recibiría esa información psíquica positiva para convertirla en una realidad. Uno de los oyentes gritó sonriendo burlonamente: “¡Eso es mentira! No le creo nada ¿cómo una simple palabra va a lograr cambios en nosotros?” El Dalai le respondió: “Entonces usted es un estúpido”. El hombre, totalmente enojado se levantó de su asiento y se disponía a irse furioso. El Dalai lo llamó y le dijo: “Espere ¿a dónde va? Yo solamente quería probarle una cosa, si el simple hecho de que yo le haya dicho la palabra estúpido, una sola palabra negativa, provocó tantos cambios rotundos en usted, como por ejemplo de estar alegre pasó a estar enojado, de estar sentado se puso de pie, ¿por qué no puede creer que una palabra positiva puede provocar cambios positivos en usted?”.

Factores a evitar

Vergüenza y miedo

Aprobación

Críticas y consejos

Muchas veces nos dejamos manejar por la vergüenza. Todos sentimos vergüenza y en cierto modo ella cumple la función de informarnos cuando estamos actuando de una manera que podría humillarnos, pero no debemos confundirnos. Que la vergüenza no nos paralice. Las acciones solo son vergonzosas cuando no tienen justificación, si son en pos de alcanzar algo que te llenará de orgullo entonces no debemos dejarnos guiar por la vergüenza, sino superarla y continuar. El miedo es un mecanismo instintivo que nos alerta de peligros que corremos, dispara adrenalina por todo nuestro torrente sanguíneo y nos prepara para una eventual huida o defensa. Pero cuando hablamos de algo que nos provocará ningún daño, que no nos afectará físicamente ¿por qué tememos? Tememos porque confundimos nuestros parámetros comparativos, aprendimos a temer a las circunstancias y aferrarnos a la seguridad. Es muy fácil ser empleado de una fábrica, nuestro sueldo es seguro. Si la empresa pierde, nosotros seguimos recibiendo el salario a fin de mes. El que arriesga es el dueño, el que pierde es él. Pero también es quien más gana, y quien más prestigio tiene, y quien tiene control total sobre su vida.

En cuanto a la aprobación de los demás: cada vez que queremos hacer algo, lo contamos, pero cometemos el error de contarlo no para asumir la determinación de hacerlo, sino para ver qué piensan los demás. Allí cometemos nuestro primer error, nos encontraremos con frases tales como: “eso es imposible”, “no vas a lograrlo”, “¿para qué vas a perder el tiempo?”. Y muchas veces renunciamos a nuestros deseos por la falta de aprobación de los que nos rodean.

Nuestras propias limitaciones

Muchas veces nuestro peor enemigo está dentro de nosotros mismos. Si la desaprobación viene desde adentro es muy difícil revertir los resultados en nuestra vida, a menos que cambiemos nuestra forma de pensar.

Cuando emitimos juicios sobre nosotros mismos –que por lo general son arbitrarios e injustificados– tenemos que tener la misma energía para rebatirlos como si alguien nos estuviera haciendo esa crítica. A veces nos vemos como perdedores sobre algún tema en particular de manera universal y permanente, y no somos capaces de refutar esa afirmación y eso nos genera pesimismo. A menudo, cuando una adversidad tiene varias causas de por qué se produjo, nosotros tendemos a tomar la causa más perjudicial, la más insidiosa, la menos salvable, es decir que si algo nos fue mal, nosotros vamos a asimilar que no podemos solucionarlo y que siempre va a ser de esa manera. Y si algo bueno nos sucede: “Será por poco tiempo”, “fue solo suerte” o “nada tuve yo que ver en ello”. Deberíamos preguntarnos ¿hay una manera peor de juzgar los acontecimientos? Si vemos que no, entonces se debe a que estamos siendo derrotistas y sumamente pesimistas; estamos juzgando todo de la peor manera y eso está un poco alejado de la realidad. Lo que sucede al juzgar las cosas de la mejor manera es que también nos alejamos de la realidad, pero es más saludable. Por eso deberíamos rebatir y observar que hay miles de causas que conforman un problema y que la mayoría son salvables. Casi siempre nos centramos en las cosas más perjudiciales y nos convencemos de que no se pueden cambiar. Nos enfocamos en el problema y no en las soluciones.

A partir de ahora, cuando algo bueno nos ocurra pensaremos que es algo duradero: “siempre me va bien”, universal: “en todo me va bien” y de mérito propio: “tengo talento”. Y cuando una adversidad se presente daremos por sentado que es algo transitorio: “fue mala suerte”, específico de una cosa: “sólo me salió mal eso” y debido a causas externas: “otros me sabotearon”.

Tal como afirma Dyer, las personas inteligentes no se deprimen, porque están en control de sí mismas y saben cómo elegir la felicidad en lugar de la depresión, porque saben enfrentarse con los problemas. En lugar de medir su inteligencia por la habilidad para resolver problemas, este tipo de gente la mide por la capacidad de seguir felices se resuelva o no el problema. Estas personas confían en que ellos eligen cómo sentirse ante cada situación.

Enganches emocionales

Una vez que aprendemos cómo funciona nuestra mente podemos cambiar el enganche emocional de los recuerdos. Cuando uno evoca un recuerdo, quizás doloroso, una vez que ese recuerdo es traído de nuevo al presente, allí, mediante una broma u otro enfoque de la realidad de las circunstancias de ese recuerdo, provocará que cuando lo volvemos a guardar puede alterarse la percepción que se tenía del mismo. Ese mismo recuerdo volveremos a almacenarlo con otra connotación para que no sea tan desagradable y ya no lo haremos como algo doloroso, sino como algo gracioso o emotivo.

Técnicas para mejorar la memoria y potenciar tu mente

Con el mejoramiento de la capacidad cognitiva puedes optimizar la habilidad de:

Procesar la información rápidamente.

Realizar mejores decisiones por unidades de tiempo.

Realizar múltiples tareas simultáneamente (multi-tasking).

Recuperar información antigua más rápidamente.

Aprender información nueva más fácilmente.

Concentrarse en presencia de distractores.

Las emociones y nuestra personalidad

Erróneamente se cree que las emociones son absolutas y están todos estos movimientos Pro-espíritu libre, que se encargaron de establecer en las mentes de las personas que los sentimientos solo estaban para ser seguidos, pero la experiencia nos dicta que no siempre es conveniente seguirlos, y lograr controlarlos nos ahorra muchos dolores de cabeza. Puede haber inteligencia en las emociones.

El goce y la pena:

El goce es muy similar al placer, así como el sufrimiento al dolor. Pero no se debe confundir, porque mientras unos son estados físicos, los otros son solo psicológicos. Lo importante de distinguirlos es saber que para los primeros no hay mucho que hacer salvo paliar el dolor o aguardar a que pase, pero los segundos son controlables. El goce aparece cuando a una persona le aumenta su fortuna, le hacen un halago a su reputación u honor… y el sufrimiento cuando la reputación decae, un ser querido se aleja, etcétera. No olvidemos nunca que nosotros elegimos qué sentir en cada circunstancia. Buda decía: “El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es optativo”.

La calma:

Es un equilibrio de sentimientos, combinándose armónicamente unas acciones con las otras; así como pasa en una maquinaria en que las diferentes fuerzas se contrapesan, en la calma, el espíritu se halla tranquilo, entre mil causas que se combaten. Otra vez, de los fenómenos externos, son totalmente optativos los estados emocionales que nos provoquen. Mantener la calma es siempre una elección, y me arriesgo a decir que es una de las mejores elecciones que podemos hacer.

La precipitación:

Hay individuos que no pueden estar tranquilos, hablan de todo, parece como si tuvieran muchas válvulas de escape por las que saliera todo lo que está acumulado en ellos. Comen violentamente, trabajan del mismo modo, se pasean o están de pie, pero no reposan jamás en su asiento, y si lo hacen solo es brevemente en los bordes del mismo. Todos los días persiguen cualquier cosa y pueden armar y deshacer mil planes en segundos. Por lo general no tienen ideales o metas claras sino que van improvisando sobre la marcha.

La inhibición:

Son personas inactivas, comúnmente solitarias y la timidez en ellos alcanza grados que lindan con aislamiento social. A veces se dice que son demasiadas las variables que necesitan manejarse para determinar el por qué una persona es así, pero las variables no son otra cosa que excusas. Cuando alguien levanta infinidad de variables para explicar una situación concreta está excusándose. La única variable que manejamos es que todas las situaciones de nuestra vida son decisiones propias, por eso solo voy a hacer hincapié en una serie de preguntas: piensa que tú puedes y ahora pregúntate: ¿qué crees que te sucedería si lo piensas? ¿Qué crees que pensarías si lo intentas? ¿Qué cosas intentarías si las lograras? Ahora ve y hazlo porque lo lograrás. Arriesgarte es como el ateo que busca la existencia de dios: “Si dios no existe no habrá perdido nada, pero si existe habrá ganado todo”. ¿Qué tienes para perder si te arriesgas? NADA…

El aburrimiento:

La mayoría de los sujetos no pasan de una acción a otra hasta que la primera no está concluida, en los que padecen fastidio o aburrimiento, pasan a otra y a otra más sin concluir ninguna. Hay que separar del melancólico que experimenta el aburrimiento como algo propio de su personalidad y no como algo exclusivo de cada circunstancia. Por lo general, el aburrimiento se experimenta en un grado de frustración por no realizar la acción deseada.

La inquietud:

Es la falta de tranquilidad. Hay que distinguir del miedo. El inquieto no sabe qué hacer. Hay inquietud y obsesión en la tendencia al perfeccionismo, en los genios es posible casi siempre apreciar un estado continuo de inquietud, lo cual no implica un desequilibrio sino hasta que esa intranquilidad se torna paralizante o contraproducente. Cuando en lugar de obsesión por el perfeccionismo nos genera ansiedad, es que se vuelve improductiva.

El ardor:

Existen dos grupos de individuos: el primero en que caben las personas felices, que pueden descansar y dormir apaciblemente en sus almohadas, el segundo es el de los que están agitados y descontentos. El descontento originado por la evidencia de las acciones mal desarrolladas. El individuo que tiene obsesiones se interroga a sí mismo y su preocupación consiste en salir de lo que considera su incapacidad, mediante esfuerzos perpetuos que lo mejoren

La inactividad:

La vida reclama acciones a cada momento, el hecho de respirar, beber o comer es un indicativo que si se está con vida se debe hacer, pero los morosos se escudan en que no hay que hacer hoy lo que se pueda hacer mañana. Todavía más, pretenden que otros lo hagan por ellos. Tienen vocación de autoridad para que los demás realicen lo que ellos no. Así como también profesan el milagro, porque solo este puede salvarlos de sus penas. Trabajemos o no, estaremos cansados al final del día

El rencor:

No puedes hacer daño al culpable con tu rencor, pero puedes liberarte perdonándolo. El rencor es una emoción que nos estanca en una porción determinada de tiempo que ya ocurrió. No nos permite seguir y nos entorpece la conciencia. Estamos detenidos en ese momento reviviendo una y otra vez el mismo acontecimiento.

Un hombre en quien no se puede pensar sin que venga a la vez la intranquilidad: se lo odia; así como a una mujer en quien no se pude pensar sin que aparezca el arrobamiento, se la ama. Aquí analizaremos lo que hacemos con el rencor, perdón, lo que el rencor hace con nosotros. Dijo Dale Carnegie: “Recordemos en todo momento que estamos ante personas emotivas y la persona emotiva tiende a reaccionar, nunca a analizar”.

La persona a la que le tenemos rencor siquiera se acuerda de nosotros. Perdemos tiempo en odiarlo y esa misma energía deberíamos utilizarla en hacer algo por nuestra vida, ¿qué sucede cuando estamos todo el tiempo pendiente de lo que hace o deja de hacer el otro? Nos volvemos completos inútiles, seres sin metas, sin sueños y convertimos el odio de nosotros para con los demás en el mismo odio de los demás para con nosotros, es decir, lo transformamos en recíproco pensando que todo lo que el otro hace, lo hace para lastimarnos, y el otro siquiera recuerda que existimos. De esa misma manera deberíamos de comportamos nosotros: ¿Cómo puedo perder el tiempo en ocuparme del otro si yo tengo tantas cosas que atender? Ahora, ¿cuándo me interesa entrometerme en la vida el otro? Cuando no tengo nada que hacer con mi vida. A veces pensamos que perdonar es regalar alivio a otros que se equivocaron, y somos renuentes a perdonar porque no nos interesa que aquel que cometió errores o nos provocó un malestar tenga la tranquilidad de nuestro perdón, pero obviamos que al perdonar nos liberamos a nosotros mismos.

La culpa:

La culpa es una emoción para los cobardes. Sencillamente, antes de realizar cualquier acción sabemos si es correcta o no, de acuerdo a nuestros principios o valores, si decidimos hacer lo que consideramos incorrecto, sentir culpa luego es un acto de debilidad. La única solución posible es tener la determinación de no hacer lo que sabemos que nos provocará pesar o si decidimos hacerlo de todos modos, no detenernos en la hipocresía de sentirnos culpables, ya que sabíamos perfectamente lo que estábamos haciendo y lo que causaríamos. La autocrítica nociva nace de la culpa, condenando todas tus decisiones, sean cuales fueren.

La irritabilidad:

Las perturbaciones o molestias son producto de la mente. Imaginen la sensación molesta que provoca una mosca que se posa sobre nuestro rostro, si lo vemos en forma objetiva es la misma sensación que produce una caricia de la persona que amamos. La misma sensación puede provocar placer o malestar según nosotros lo interpretemos. Si estamos en una fila aguardando cobrar un millón, esperaremos entusiasmados. Si en cambio tenemos que esperar para pagar una deuda, ese mismo tiempo se nos presenta tedioso y nos fastidiaremos de inmediato.

La precipitación en el juicio testimonia los prejuicios perceptivos, actúan sobre la base de la supuesta agresión, dicen “no” antes de que te prepares a hablar, responden con agresión sin saber que es lo que vas a decirles, fruncen sus ceños, cruzan los brazos, tensan los músculos del cuello y hombros, aprietan los puños y están en todo momento listos para una disputa unilateral. Sin prestar demasiada atención a lo que sucede en realidad. Ocurre que quien los observa puede advertir que es como si en su cerebro se encendiera un interruptor que dijera “a esta persona debo contradecirla sin importa lo que diga, y enojarme con ella sino cambia su postura sea cual fuera”. Deciden que una situación es una amenaza y toman acción.

Las conformaciones de la persona:

La personalidad de un individuo reviste de varias capas que la conforman como tal:

Inteligencia

Es un conjunto de capacidades de razonamiento, memoria, asimilación, percepción, habilidad numérica, visualización espacial, rapidez mental, etcétera. Carl Rogers afirma que, de hecho, la inteligencia no es la capacidad de resolver los problemas, sino la habilidad de mantenerse feliz se resuelva o no el problema. En los últimos siglos la inteligencia estuvo sobrevaluada, un alto CI no asegura para nada el éxito en la vida o el estado óptimo, por el contrario, la inteligencia tiene una gran afinidad con la depresión.

Carácter

Es el conjunto de cualidades que definen los rasgos de conducta y la forma de reaccionar de un individuo. Su modo de ser y comportarse. Por lo general la gente cae en el error de creer que el carácter fuerte es aquel que se irrita con facilidad y resulta ser todo lo contrario, quien es fuerte de carácter es quien sabe mantener la calma pese a la circunstancia que sea.

Temperamento

Conductas que acompañan el desarrollo del carácter. Se forman a partir de la continuidad de elección de signos de carácter, para dar constitución a la personalidad.

Personalidad

Es el resultado del carácter y el temperamento sometidos al influjo de la voluntad y la costumbre. Todo esto que nos conforma como un ser individual lo hemos repasado solo para comprender y hacer una revalorización del “yo” como persona. Carl Rogers dice: “Solo cuando me acepto como soy, puedo modificarme”. Y la superación personal radica en:

A) La capacidad de entender y reconocer mi forma de pensar y si mi razonamiento es tal, o es solo la aceptación de conclusiones impuestas, que he aceptado.

B) El conocimiento de mi conducta y lo que me impulsa a actuar de la manera que lo hago.

C) La predisposición a alterar lo que no me está dando resultado de los puntos anteriores.

La piedad y el resentimiento

La piedad es el último estadio de cualquier sentimiento, incluso sentir piedad es ayudar a la degradación del ser por el cual se está manifestando. El resentimiento es aún más constructivo. En el resentimiento todavía hay vida, acción y hasta creatividad. En la piedad por el contrario, solo hay nulidad, sin embargo nuevamente cedemos ante la persona piadosa y segregamos al resentido. Los sentimientos tienen una sola opción: sentirlos. Muchos se dejan gobernar por sus emociones o se caen dentro de ellas.

La Gestalt y los procesos de percepción

Ley de pregnancia o de la buena forma:

la percepción siempre tiende a adoptar la mejor forma posible. Por eso cuando vemos una persona de espaldas lo primero que asumimos es que es atractiva. Esto nos dice que nuestra mente siempre espera lo mejor y más aún de nosotros mismos.

Ley de cierre:

es la tendencia a percibir formas completas aun partiendo de datos incompletos, por ejemplo: seguimos el ritmo de una canción aunque se corte el sonido por momentos. Frente a un cuadro impresionista, la vista tiende a armar el dibujo. Cuando intentamos corregir errores tipográficos no distinguimos con facilidad letras faltantes o palabras en las cuales hay letras mal distribuidas y eso se debe a que el ojo tiende a acomodarla, a completar las acciones para sostener el significado en conjunto. Una vez más nuestra capacidad de sintetizar y reorganizar los factores externos es notable, ¿por qué no podemos hacerlo con nosotros mismos?

Ley de semejanza:

lo similar en tamaño, color, peso o forma tiende a ser percibido como conjunto homogéneo. Por esta característica tan particular que tiene la mente y percepción es que se puede lograr desarrollar casilleros mentales a través de secuencias lógicas, que ya hemos explicado en detalle.

Comunicación

Luego de conocer los estados de ánimo, que por lo general dominan a las personas, vamos a ver qué tipo de comunicación vamos a tener con cada uno de ellos, aunque Carl Rogers afirma que mostrar lo que no es o lo que no se siente frente a otros individuos no ayuda en nada a las relaciones con los mismos, no se puede asegurar que esto sea una constante universal. La luz se comporta a veces como onda y otras como materia. No sería nada extraño que seres racionales pudieran comportarse de diferentes maneras según el medio en que deban interactuar y eso solo lo determina nuestra conciencia. A veces no es necesario poner de manifiesto todos nuestros sentimientos o pensamientos por más sinceros que estos sean.

A medida que nos adentramos en la comunicación humana notamos algunos aspectos de la misma que son cruciales para nuestros logros. La mayoría de las cosas que nos interesan de la vida están determinadas por seres humanos. Muy pocas son las cosas que son absolutamente solitarias. Antes de abocarnos a la comunicación en sí, abordaremos el tema de las diferentes circunstancias que conlleva toda comunicación. No debemos olvidar que vivimos en mundos interpretativos, nunca es lo que uno dice sino lo que transmite, así como tampoco es lo que nos dicen sino lo que interpretamos. Diversos factores alteran estas formas interpretativas. La diferencia que establece Birdwhistell entre la mujer sexy y la sensual: en una reunión, por ejemplo, la mujer sensual comienza la noche mirando desde lejos, desinteresadamente; pero al hablar con un hombre que le gusta, todo su rostro y hasta la postura de su cuerpo cambia. El hombre que llegue a percibir este hecho podrá sentir que la intriga que generó dicha mujer contribuyó a que ella sea más hermosa. La mujer sexy, en cambio, se presenta con prominentes escotes, vestidos ajustados y por lo general está rodeada de hombres. Los hombres que la rodean están allí porque, consideran que ese es el lugar más seguro de la reunión. La mujer sexy está tan ocupada emitiendo la señal de “soy mujer… soy mujer… soy mujer…” que no exige nada del hombre que está a su lado, excepto su total atención; está tan compenetrada en el desempeño de su papel, que no tiene ningún interés real en sus ocasionales compañeros. Probablemente la pequeña aprendió a ser una niña dulce y condescendiente, para agradar a sus padres, que sin duda se lucían con ella mostrándola como un objeto adorable, esto le enseñó que las personas se tratan mutuamente como posesiones. Cuando fue creciendo los hombres que se le acercaban la veían como un desafío. Al final se transforma en una mujer frágil y ansiosa, que presenta una imagen muy simple de sí misma y ofrece solamente su mercadería. Ella piensa que son los hombres los que están interesados en una sola cosa, no obstante es ella la que no tiene nada más que ofrecer.