EL PODER MENTAL

Pensar en el limón:

Quiero que pienses en un limón, en un jugoso limón, palpa su textura, observen el color amarillo intenso y verdoso, su ovaladura perfecta, ahora imagina que lo cortas a la mitad y que caen algunas gotitas del jugo, es un limón perfecto, visualiza que lo exprimes con la mano y sale todo el jugo y se vierte dentro de un vaso… ¿se dieron cuenta la cantidad de saliva que produjo tu boca? Ese es el poder que tiene la mente de activar glándulas salivales a pesar de que no existe el limón, solo lo estábamos imaginando.

 

Es posible

Según el psiquiatra Perez, el control de los órganos y de sus funciones, lo mismo que la postura de huesos y músculos en los ejercicios yogui realizados por expertos, puede alcanzar grados insospechados para nosotros. Schultz ha demostrado mediante técnicas de autosugestión como varía el conjunto perceptivo de nuestro interior corporal y de nuestro aparato muscular por influencias psíquicas. Por medio del hipnotismo y las órdenes hipnóticas el metabolismo basal puede ser elevado en un 40 %. El contenido de calcio en la sangre puede ser influenciado por la sugestión. Pavlov demostró la posibilidad de originar anticuerpos por el método del índice fagocitario e inclusive la formación de vesículas herpéticas por sugestión hipnótica. El pulso y la presión arterial son claramente modificables por la emoción. Wundt declaró que la función de dilatación y contracción de los vasos sanguíneos varía con la actividad psíquica. No cabe duda de la existencia de la fiebre psicógena y los experimentos de Wolff en la úlcera gastroduodenal pusieron en claro la estrecha relación existente entre la secreción del ácido clorhídrico y las influencias o impactos emocionales. Muchas manchas vasculares pueden ser creadas e inclusive algunas hemorragias se suceden bajo estados de estrés. Si todo esto es claramente modificable a través de la mente, como no vamos a poder modificar nuestro estado de ánimo.

 

La valoración de nuestro yo:

Cuando emitimos juicios sobre nosotros mismos que, por lo general, son arbitrarios e injustificados tenemos que tener la misma energía para rebatirlos como si alguien nos estuviera haciendo esa crítica, a veces nos damos como perdedores sobre algún tema en particular de manera universal y permanente y no somos capaces de refutar esa afirmación y eso nos genera pesimismo.
A menudo, cuando una adversidad tiene varias causas de por qué se produjo, nosotros tendemos a tomar la causa más perjudicial, la más insidiosa, la menos salvable, es decir que, si algo nos fue mal, nosotros vamos a asimilar que no podemos solucionarlo y que siempre va a ser así, deberíamos preguntarnos ¿hay una manera peor de juzgar los acontecimientos? Si vemos que no, entonces se debe a que estamos siendo derrotistas y sumamente pesimistas, estamos juzgando todo de la peor manera y eso está un poco alejado de la realidad, lo que sucede al juzgar las cosas de la mejor manera es que también nos alejamos de la realidad, pero es más saludable.
Por eso deberíamos rebatir y observar que hay miles de causas que conforman un problema y que la mayoría son salvables, pero nosotros nos centramos en el más perjudicial y nos convencemos de que no se puede cambiar.